jueves, 2 de octubre de 2008

Declaración

Me resulta extraño hablar mediante este medio en función emotiva (Jakobson) pero es quizá eso lo que hace a esta entrada relevante, es decir, quizá lo valioso de este artículo no es su valor heurístico sino su condición de excepción a una aparente regla nunca explicitada sino tal vez tácita.
Tampoco es común que para este canal de emisión (la relación de intercambio es dudosa y por lo tanto también lo es la comunicación) realice una declaración de principios de carácter tan poco fundamentada y tan espontánea (debo decir que aún no se de que voy a escribir).
Quizá lo primero que tengo para decir es que en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana reasalta la mierda. ¿Qué mierda? La mierda del pensamiento masa contra el pensamiento de selección (Ortega y Gasset), pensamiento masa que nos lleva indefectiblemente por el camino o bien de la modernidad más recalcitrantemente burguesa o bien de la posmodernidad más recalcitrantemente burguesa.
“¿Pero cómo?” dirá usted (capaz). “Acaso a este tipo no le sirve nada”
Efectivamente. Ninguna de todas las facetas que adopta el pensamiento burgués me viene bien.
Pero… ¿A qué me refiero con todo esto?

Primero: El plan ceibal es una basura tecnocrática mediante la cual el pensamiento Frankenstein (Sfez) se hace uno con el estado y sus aparatos ideológicos (Althusser), en este caso la educación pública vareleana, para ejercer de esta manera la más radical violencia simbólica (Bourdieu). Justamente el otro día presencie de costado un breve discusión entre Carlos Hipogrosso (uno de los lingüistas más prestigiosos del país) y cierto tecnócrata a quien prefiero no nombrar donde se discutía el valor de esas benditas computadoras y su capacidad por sí solas de educar, y justamente ahí es que entra una de las cuestiones principales sobre el tema, las computadoras por sí solas no sirven para nada de aquello para lo que supuestamente sirven, solo pueden llegar a tener un valor si funcionan como mediadoras entre el niño y un educador.
En el mismo marco también puedo preguntarme si esta revolución educacional (no voy a negar que lo es) da al niño herramientas para aprender mejor y realizarse como individuo o si es en todo caso la imposición de una herramienta elevada al rango de “Mesías de la era digital” para una futura teo-tecnocracia. Además, sí (siguiendo a Rifkin) aceptamos que estamos entrando a la era del acceso y le damos a los niños pobres de un país pobre la llave de entrada a ese mundo donde la propiedad es sustituida por el acceso (pero manteniéndose como una variable poderosa pero oculta), no haremos sino obligarlos a someterse a un nuevo yugo, el de los que en el marco de la brecha digital (García Canclini) se mantienen a la vanguardia de la tecnología y controlan como cyber-tiranos el acceso (que ya lo será todo).
Además, si averiguamos un poco más sobre Nicolas Negroponte (y su ilustre familia) nos daremos cuenta que nada que venga de él puede ser bueno.

Segundo: El pensamiento pseudodemocrático del taller con su respectiva imposición del pensamiento masa, mayoritario y moldeable por la demagógica nos está transformando en un montón de gilastrunes siguiendo al discurso menos cargado de sentido. Pues el consenso no en más que la expresión lisa y llana de la mediocridad absoluta bien marcada hace ya cien años por Herrera y Reisig en su Tratado sobre la imbecilidad del país (con es título un libro nunca puede ser malo). Déjenme decirles que el tarado de Habermas era un pedorro retromoderno que como a diferencia de sus maestros Adorno y Horkeimer era cristiano y por ende no sufrió el genocidio, se comió la pastilla de la nueva burguesía socialdemócrata y se puso a escribir boludeces sobre el consenso y no se que mierda más (si lo se). ¿Quieren que les diga la verdad? Se las voy a decir igual, el consenso elimina a las minorías (Lyotard) y más aún al individuo (Farolini), así que a la mierda con todo esto de los talleres, la democracia burguesa, el “mid cult” y la apelación a la opinión general.

Tercero: La caridad, y la solidaridad (de lo que Un techo para mi país es clara expresión) son una mentira burguesa para legitimarse como buenos líderes, expiar su culpa de opresores y generarle sentimiento de gratitud a los oprimidos.
Los pobres no van a dejar de ser pobres porque se les haga una casa de madera que poco va a durar o se les junte un peso con la compra de una salsa de tomate pero si se les va a imponer un sentimiento de conformidad y la negación de la diferencia de clases (Marx) cosa de que ni se les ocurra hacer la revolución, que por otro lado es su obligación como clase oprimida (Marx y Engels).
Además, la caridad es un invento de la iglesia y nada que venga de la iglesia puede ser bueno.

Cuarto: La tolerancia y el respeto son una estupidez mediante la cual los débiles claman por sus vidas y los mediocres luchan por la supremacía. Pues mientras uno está en condiciones busca la supremacía a la vez que cuando está en peligro busca la supervivencia (Nietzsche) y este es justamente el procedimiento de lucha en el campo de los juegos del lenguaje (Wittgestein) que utiliza el mediopelo pequeñoburgués. Tomemos por ejemplo a la gran masa de clase media progre que abunda por Montevideo, el susodicho individuo respeta a quien considera peor (los negros, los indios, los pobres, los idiotas) y desprecia al que considera mejor (Estados Unidos, los intelectuales) y esto no es sino una forma de valorar a aquellos que no pueden poner en peligro (para él) su condición a la vez que atacar (y hacer que aquellos a los que “respeta” también ataquen) a aquellos a los que quiere usurpar la jerarquía. Pues en realidad el multiculturalismo no es otra cosa que racismo negado (Žižek).
Yo prefiero creer que en realidad el respeto es algo que te tenés que ganar mediante la actividad virtuosa y altruista, altruista no en el sentido de la moral burguesa sino en el marco de una actividad inteligente y valiente (pues ¿Qué más valiente en este mundo de estúpidos que la inteligencia?). Permítanme por lo tanto invertir la fórmula del mediocre y decir que hay que respetar aquel que es mejor que nosotros y despreciar a aquellos que son peores, no por que haya que ser alcahuetes sino porque es la única forma de apelar a la excelencia en cada uno de los actos de nuestra vida y alejarnos cada vez más de ese sujeto masa que criticábamos al principio.

Prometo escribir más sobre cada uno de estos tópicos pero no cumplir con mis promesas.

4 comentarios:

  1. Sobre el último punto, graciosa inversión, creo que el respeto a los inferiores y el odio a los superiores es un síntoma del mal de la abstracción idiota y un deductivismo ingenuo. Haciéndole caso a Marx y analizando los conceptos e ideas a la luz de las situaciones concretas de existencia, encontramos lo opuesto.
    El temor hacia los pobres, en sus múltiples formatos y diganme si algún estudiante de intercambio (yo conozco a algunos) osó confesar su deseo de asesinar a Bush y de romper Mc Donalds en Detroit.

    En todo caso, como me dijeron que dijo Goffman la fachada siempre pica

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  2. El libro que querías en el idioma que querias! *
    http://www.kulichki.com/moshkow/CINEMA/kinolit/LOTMAN/kinoestetika.txt

    *djpeluca blog expirience no se hace responsale por no coincidir con lo que realmente querias

    (tenes que pasarme tu mail asi no hago esto en el obscuro)

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  3. Buenas noches, muy interesante la cuestion. Algunas aportes
    1) Si el tecnocrata es quien yo pienso que es. Cualquiera que se le oponga debe tener razón.
    2) sin comentarios
    3)A los pobres se los ayuda no tratandolos como pobres. Se los ayuda hablandole de Marx. El deber de los pobres es hacer la revolución y un techo para mi pais es un intento de alejar a los pobres de su deber.
    4)Para mi no es correcto poner a ciertas etnias con los idiotas. No para no discriminar, sino que para poder discriminar a los idiotas.
    Para terminar decir que tenes dos blogs pero que en uno de esos sos empleado. Y no escribo esto en el otro blog para que no te rete tu empleador. Gil

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  4. Disenso...es mas creo... que disenso...y me opongo a oponerme a disensar...por tanto disenso nuevamente y es mas disenso conmigo mismo...por ende,estoy de acuerdo... y por estar de acuerdo, algo que pasa no muy a menudo me da ganas de disensar...

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Por favor, un poco de sensatez