jueves, 20 de noviembre de 2008

Flor de la V o la transparencia del mal

El pasado dos de noviembre tuvo lugar uno de los acontecimientos mediáticos más importantes del año en Argentina, el casamiento de Flor de la V y su pareja de varios años Pablo Goycochea, acontecimiento que por supuesto llamó la atención de todo el ambiente del espectáculo y más aún de ese conglomerado de metaespectáculo que es el periodismo de farándula. Desde una perspectiva simple, este acontecimiento podría parecer un logro de la comunidad homosexual argentina o un gran avance en la carrera hacia la igualdad y la tolerancia, pero el nihilista moral suele desconfiar de las manifestaciones de triunfo del bien y más aún cuando estas son de carácter popular y consensuado entre el mundo del espectáculo.
Díganme intolerante, díganme homofobo, díganme lo que quieran menos puto (esto es un chiste) pero a sus insultos adósenle una argumentación capaz de refutar la que viene a continuación.

El transexual
Una de las grandes virtudes de la sociedad supermediática[1] es su capacidad de negar lo evidente, ya sea mediante el tautismo[2] o mediante la negación psicótica.
Flor de la V, como todos (o al menos casi todos) los travestis, reclama para sí el ser considerada (siguiendo su pedido haré referencia a dicha persona con la marca sintáctica de género femenino) mujer, eso es aceptable ya que puede considerarse valioso que identidad social e identidad sexual psicológica sean coincidentes, pero en el caso de Flor de la V lo que sucede es una negación psicótica de lo evidente. Basta con mirarla para ver sus rasgos masculinos: nuez de Adán, mandíbula marcada, espalda anchísima y una voz nasal que pretende parecer, sin siquiera aproximarse, una voz femenina.
Si me hablan de Tania Luna como mujer plena lo acepto ya que su carácter biológico de nacimiento masculino (puesto que se realizó la operación de cambio de sexo) es imperceptible, pero estamos hablando de una persona con marcadísimos rasgos masculinos a la que como sale en la tele y es un personaje popular todos consideramos como una mujer mientras que al “traba” de la esquina no solo se lo considera hombre sino también repugnante.
En todo caso, si Flor de la V tiene apariencia de mujer, no es una apariencia al género entero sino a una rama del género, rama cada vez mayor (sobre todo en la Argentina donde lo pornográfico invadió todo), la rama de las vedettes de la exageración como Moria Casán, la Tetamantis (se llame como se llame), Luciana Salazar o la precursora del estilo la Cicciolina , mujeres en las que todo rasgo de feminidad se diluye en un mar de plástico y grotesco.
Al caso de Tania Luna (que podría ser considerado el caso de un transexual de lo puramente biológico) agreguémosle el caso de Cris Miró, primer travesti argentino que alcanzó notoriedad mediática, que si bien era grande (más de un metro ochenta) y se notaban (sobre todo en la cara) los rasgos masculinos no tenía ni espalda desmesuradamente ancha ni mandíbula muy marcada. En su momento se le preguntó por qué se había hecho implantes de silicona tan pequeños pudiendo haberse hecho unos senos descomunales, ante esta pregunta, Cris Miró respondió que quería ser mujer y las mujeres no tienen senos de tamaño desproporcionado. Luego de que Cris Miró abriera el camino con su estilo sobrio y capacidad intelectual (se retiró del espectáculo cuando se recibió de de la carrera de odontología), apareció Flor de la V (en un primer momento se llamó Florencia de la Vega) esta vez si con senos descomunales y marcados rasgos masculinos, Flor de la V enseguida opacó a Cris Miro (que poco después murió como consecuencia del S.I.D.A.) y estableció los cánones para el posterior travestismo mediático. Al mismo tiempo que Flor de la V se convertía en figura crecía la tendencia de los medios argentinos a destacar a las mujeres más voluptuosas en su físico y con el pelo platinado por sobre las mujeres hermosas pero verosímiles (tal como las modelos) que a su vez habían desplazado a las mujeres talentosas (tal como las actrices) tal como el jugador de Fútbol desplazó al actor que desplazó al político. Así, Moria Casán sustituyó a Mirtha Legrand, Luciana Salazar a Valeria Mazza y Flor de la V a Rodolfo Ranni.
Pero siguiendo a Baudrillard ¿acaso Moria Casán o Luciana Salazar no son también transexuales? (Baudrillard se hace esta pregunta sobre la Cicciolina). “La larga cabellera platinada, los senos sospechosamente torneados, las formas ideales de una muñeca hinchable, el erotismo liofilizado de comic o de ciencia ficción y, sobre todo, la exageración del discurso sexual (jamás perverso, jamás libertino), transgresión total llaves en mano; la mujer ideal de los teléfonos rosa, más una ideología erótica carnívora que ninguna mujer asumiría actualmente –a no ser precisamente una transexual, un travestido: solo ellos, como es sabido, viven unos signos exagerados, unos signos carnívoros de la sexualidad-.”[3]
Quizás, a diferencia de Tania Luna e incluso Cris Miró, Flor de la V se parece más a estas mujeres transexuales de la que hablan Baudrillard y Jorge Ríal que a las mujeres propiamente dichas, quizás, tan solo quizás, Flor de la V no se sienta atrapada en un cuerpo de hombre, quizás no quiera ser una mujer sino justamente un transexual, un ser aséptico, casi un no-ser, quizás y tal solo quizás Flor de la V no quiere ser mujer, quizás quiera ser lo que es: un travesti.

El problema del simulacro
Pero lo más increíble de todo es que existiendo en la ciudad de Buenos Aires una ley que permite la unión civil de personas del mismo sexo (género me parece un eufemismo que sintactiza las cuestiones sociales), el casamiento de Flor de la V con su pareja no fue ni un casamiento ni una unión civil sino solo una ceremonia sin relación con lo civil o lo religioso, es decir, no se casaron.
La tan publicitada ceremonia no fue una boda sino un simulacro, simulacro de boda que en vez de celebrar la diversidad oculta el miedo a la alteridad mediante un acto que pretende igualar la homosexualidad a la heterosexualidad, es decir, no dice ser lo que es (una relación entre dos personas biológicamente del mismo sexo) sino que niega su propia esencia (tal vez niegue así incluso su propia existencia) mediante la simulación de algo que no es. Flor de la V disfrazada de novia, este es tal vez uno de los acontecimientos más patéticos[4] de los últimos tiempos, alguien a quien sabemos hombre (al menos biológicamente) se viste de algo que no es para negar su verdadero ser y negarse a sí mismo como actor político en el marco de la lucha de los homosexuales (gays, lesbianas, travestis y transexuales en el sentido tradicional) por igualación de derechos, pues igualación de derechos no significa igualación de esencias.
El simulacro es, por lo tanto, total, incluso simularon que un sacerdote los casaba, el simulacro de cura elegido fue el modisto Jorge Ibáñez (homosexual) que representó su rol de sacerdote del culto del mariquita[5] mediático a las mil maravillas improvisando (supuestamente) unas palabras para la feliz pareja además de haber sido el realizador del vestido.
La emotiva ceremonia fue aplaudida por la prensa (la misma prensa que ataca cualquier señal de lucha social) tal vez porque no representaba un acto de ataque real al sistema de valores establecido según el cual un hombre se casa con una mujer sino solo un acto de autorepresión que mediante el simulacro de boda convencional se sume a si misma en el marco de una igualación totalitaria[6].

La lucha social
Roberto Piazza es un diseñador de modas homosexual que lleva años como activista social y siempre lucho por el matrimonio entre personas del mismo sexo por lo tanto celebró la aprobación de la unión civil (que incluía a los homosexuales) a la vez que siguió luchando para que se aprobara el casamiento propiamente dicho entre personas del mismo sexo. Bajo el amparo de esta ley de unión civil, el pasado cuatro de octubre, Roberto Piazza se unió en unión civil con su pareja de nueve años, el bailarín Walter Vázquez, Al igual que en el “casamiento” de Flor de la V, la unión de Piazza fue un acontecimiento mediático, tanto que hubo quien dijo que los dos casamientos más importantes del año fueron justamente el de Flor de la V con Pablo Goycohea y el de Roberto Piazza con Walter Vázquez, dos casamientos que no fueron tales.
Si bien estos dos casos pueden parecer semejantes, mientras el caso de Flor de la V es (como ya vimos) el de un simulacro que niega la propia esencia sumiendo a la minoría en una igualación totalitaria, el caso de Roberto Piazza nos encontramos ante dos activistas por los derechos que efectivamente hacen uso de su derecho a que su unión de hecho lo sea también de derecho no solo afirmando sino también llamando la atención sobre su diferencia en el marco de una lucha que no se agota en la obtención de un derecho legal menor.

[1] Con sociedad supermediatica me refiero a una sociedad donde los medios de comunicación tecnológicamente mediada se erigen como objetivador y legitimador de primer orden comparable al lenguaje y la escuela.
[2] El término “tautismo” unifica a la tautología (como forma de demostrar la validez de algo mediante su repetición) con el autismo (el vivir aislado del mundo sin comunicarse) a la vez que suena parecido a totalitarismo, es el imperio totalitario de un Frankenstein (simulacro de hombre creado por el propio hombre que se vuelve contra su creador) que convierte en autista al individuo mediante un poder legitimado en la repetición. Sfez, Lucien; Crítica de la comunicación (segunda edición ampliada); Amorrutu; Buenos Aires; 1995.
[3] Baudrillard, Jean; La transparencia del mal; Anagrama; 1991; Barcelona.
[4] Patético en sus dos acepciones, la de algo que genera sensaciones y sentimientos y la de algo triste que causa cierta repulsión y cierta vergüenza ajena.
[5] El término mariquita hace referencia (en este caso) al hombre que siendo homosexual tiene marcados y exagerados gestos de amaneramiento.
[6] El termino es de Horkheimer, Max; Adorno, Theodor; Dialéctica del Iluminismo; Sudamerican; Buenos Aires; 1980.

2 comentarios:

  1. Salvando la distancia, la transexualidad sera el tercer genero, se avizora un descanso en la lucha feminista vs todos los hombres para sobreponerse a esta amenaza? Los travestis serán los replicantes de blade runner? Cuales son los alcances del genero, se construirá toda una cultura de la transexualidad? Se volvera hegemonica? Valerie Solanas creía en la inutilidad del hombre y su necesaria subordinación, los travestis pensaran los mismo con respecto al resto de la humanidad?

    Los homosexuales o parte de ellos
    ( como todo construccionista) se sienten superiores a quienes heterosexuales no supimos deconstruir nuestra opción sexual?
    Nos tienen lastima?
    Estas preguntas director son para usted, no sé demasiado del tema y acudo a su sabiduría, las minorias terminan siempre siendo mas realistas que el rey?. Si se viene la sociedad de Carlos Muñoz, sin genero ni sexo, totalmente y libremente pulsional, que sera de los viejos artesanos del romance que somos?


    Cuantos años tiene sofovich?
    Preguntas
    Preguntas

    ResponderEliminar
  2. Me parece que eso de ser mujer y hombre es muy posmo, prefiero algo mas hipermoderno... yop que se, capaz cuatro huevos y dos pitos...

    ResponderEliminar

Por favor, un poco de sensatez